4. Los seis reinos de la rueda de la vida (versión en español)

 

            El próximo círculo de la rueda está dividido en seis segmentos, cada uno representa las principales maneras en las cuales los seres humanos aparecen. Tradicionalmente, ellos hablan de los seis reinos.

            Podemos ver los seis reinos desde la perspectiva psicológica. Aquí, los reinos de la belleza, la feroz competitividad, el deseo neurótico, el agudo tormento, la perezosa indiferencia, y la creatividad humana, muestran alguno de los diferentes estados mentales que podemos ocupar hasta dentro del transcurso de unas horas.

            Hogar al menos del trabajo, John colocar una sonata de piano de Beethoven y se comienza a relajar. Gradualmente, después de entrar a ese estruendoso bar, su mente se une con la música y él entra en el reino de la belleza olímpica – el reino de los dioses.

            Pero, como todas las cosas, la música eventualmente termina. Ahora los comienzos del aburrimiento comienzan. John ociosamente levanta el periódico, lo hojea, y de repente su atención es captada por una advertencia. Él puede comprar una nueva computadora por solo £1,299… Y viene con cosas increíbles: una cámara digital, escáner, impresora a color – y es más rápida… Imagina que puedes hacer con eso… Oye, entonces él podría realmente escribir aquella novela…

            John no puede dar £1,299n no ahora, no después del viaje a Nueva York con Jenny, pero él lo quiere, él realmente lo desea. En efecto, lentamente se le ocurrió a él, que su vida no estaba completa, él no estará completo, a menos que lo tenga. Si solo él puede tenerlo, luego él tendrá verdaderamente todo lo que él necesita y su vida estará completa realizándolo, él no querrá nada, pero el deberá tenerlo. Este es el reino de los pretas, de deseo neurótico.

            Proyectando como incrementar el dinero para comprar esta computadora John idea un plan para traicionar la confianza de Bill, uno de sus colegas de la oficina. Después de todo, esto es una carrera de ratas allá afuera. Ellos se apuñalan la espalda todo el tiempo. Él conoce el rey de los juegos Bill juega… Si él puede promover a Bill, si conoce el manejo de lo realmente le gusta a Bill, luego el podrá obtener que el pago incremente y, no hay problema, que la nueva computadora. Sin embargo hasta un nuevo carro… John se desliza en el reino de los antidioses.

            Cansado de su propuesta, sintiéndose levemente insensible, John vuelve a la televisión, luego deambula hacia la nevera, toma una cerveza, se prepara un bocadillo y vuelve al mueble donde él se acuesta, inconscientemente piensa la manera de como hacer un plato de tortilla de papas, crema de queso, y pepinillo. Ligeramente estimulado por una actriz en un bikini, él se hunde en un irreflexivo aturdimiento. Esto es el reino de los animales.

            El teléfono suena y John se despierta. Él tuvo unos momentos de claridad. ¿Qué es lo que él hace viendo aquella estupidez en televisión? Que pérdida de tiempo. Él podría haber estado escuchando a Beethoven. Él hasta podría haber regresado al primer borrador de la novela que él estaba enganchado en su gaveta por meses, el único que había sido expuesto el mundo de las oficinas políticas, el único que ha estado libre del trabajo. Sacudiendo su cabeza, de vuelta al reino humano de nuevo, John mueve el teléfono.

            Es Jenny, y ella difícilmente hace una pausa para tomar el aliento para él. Es suficiente dice: Jenny. Nuestra relación no está yendo a ningún lado. Nueva York es horrible, como sabes. ¡Él es tan egoísta! Todo lo que le importa a él es su música y su novela (la cual, ella agrega, que él nunca la terminará de todas maneras). En cualquier caso, ella había visto poco a Bill y ellos parecen entenderse mucho mejor… Olas de dolor y celos lo inundan. Él se sumerge en el reino de los infiernos.

            Y así va. Nosotros cíclicamente pasamos de un estado mental a otro, de un mundo a otro, porque cada nuevo estado mental del mundo John cambia dramáticamente. Cuando él escucha música del mundo él  vive en benigno y saludable, lleno de armonía y placer. Después de la llamada de Jenny comienza un severo y un lugar lleno de dolor, lleno de sufrimiento y desconformidad.

            Así nosotros podemos ver los seis reinos como permanente de las contrapartes del objetivo de nuestro actual estado psicológico, sin embargo podemos verlos también ocupado de las actuales entidades existentes. El budismo siempre acepta el objetivo de la existencia de los seres humanos como dioses, duendes, espíritus y demonios. Desde la perspectiva budista, la consciencia humana no está solo de una sola manera en los seres vivos. Esto es solo una de las grandes posibles manifestaciones de la consciencia, cada una llega en dependencia de ciertas condiciones prioritarias.

            Los actos de los seres humanos son consistentemente meritorios, y quien disfruta purificar los estados de la mente, están naciendo como dioses. Aquellos que cuyo comportamiento es consistentemente neurótico están naciendo de nuevo como dioses hambrientos – seres quienes nunca serán capaces de satisfacer su dolor con anhelo.

            El mundo como ordinariamente lo conocemos está repleto con diferentes modos de consciencia: hay gatos, perros, vacas, ovejas, y gorriones, para nombrar solo algunos. Nuestro aparato sensorial  humano somos capaces de percibir estos con nuestros sentidos físicos. Sin embargo el aparato sensorial humano es limitado y, desde el punto de vista del Budismo, es fortuito. Solo sucede así. Porque de una manera nosotros los humanos hemos tenido en el pasado nuestros ojos, oídos, narices, lenguas, y así sucesivamente, como resultado somos capaces de percibir ciertas cosas de cierta manera. Sin embargo – quien sabe – si tenemos diferentes sentidos que podríamos ser capaces de percibir seres cuya presencia no estaba absorta con las esferas de la luz, sonido, sabor, y así sucesivamente que comprende el límite normal de la percepción humana.

            El Buda, nos contó, que éramos capaces de ver todas las clases de seres alrededor de él. Los demonios tratan de distraerlo en vano y los dioses se reúnen con él para enseñarles. Podemos tomar historias como éstas literalmente o podemos interpretarlas míticamente. En ambos casos ellos tienen mucho que contarnos. Lo que nosotros nunca debemos hacer es dejarlas a un lado  meramente simple, sencillo folclore o el aumento cultural posterior en la cara prístina del Budismo. Tal acercamiento traiciona al orgullo del materialismo científico contemporáneo – una forma peculiarmente literal de mentalidad.

            Si tomamos los seis reinos como representación objetiva de la existencia del mundo de la consciencia, encarnado, seres humanos y no, o si preferimos pensar que ellos – más psicológicamente – como diferentes modos de la consciencia humana, la Rueda nos ofrece un gran trato de sabiduría en describir cual es cada uno de los reinos. Esta enseñanza, como otras, es un herramienta nosotros necesitamos cada una de ellas para aprender a manejar nuestro propio camino y para nuestros propósitos. Aprendiendo a reconocer cada uno de los reinos en nuestra propia experiencia nosotros también empezaremos a aprender cuales reinos debemos recibir y cuales debemos rechazar, y nosotros aprendemos para hacerlo bien.   

           

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s