5. Los dioses de la rueda de la vida (versión en español)

En este mundo lleno de luz y color. Existen hermosos habitantes que están dotados de gran gracia. Cualquier cosa que ellos deseen simplemente aparece: no tienen necesidad de trabajar. Dulces sonidos llenan el aire y todo brilla con una luminosidad increíble.

            La palabra deva, la cual es usualmente traducida como “dios”, deriva de la raíz y su significado es “brillar”. Los dioses están “brillando”, seres radiantes que viven en una íntegra felicidad.

            Hay dioses en la tierra, gente quienes todo les viene fácilmente y quienes disfrutan de muy refinados estados mentales. Algunos artistas parecen vivir de esta manera, y pueden pensar todo de la gente quien parece de algún modo estar particularmente favorecidos en sus vidas. Hay personas bien parecidas, aunque no necesariamente de la manera convencional, y hay algo acerca de ellos que brilla. Todo el mundo disfruta su compañía y ellos siempre están bien. Alegres y despreocupados, gente como está tiene un aura de claridad cerca de ellos que afecta a cualquiera que se acerque a ellos.

            Según todas las probabilidades, todos nosotros tenemos experiencia en este mundo. Tal vez estamos recordando momentos los cuales constantemente estamos disfrutando ser transparentes, optimistas, y más despreocupados de los estados mentales, o quizás momentos cuando éramos absorbidos en la reconocimiento de grandes obras de arte. Tocando los márgenes penetrantes, purificando la consciencia de nuestros creadores, tal vez nosotros entremos – por un momento – en sus mundos.

            Los reinos de los dioses “humanos” también contiene aquellos seres quienes, mediante sus propios esfuerzos espirituales, hecho de progreso en la sustancia espiritual. Ellos brillan desde adentro con una felicidad que viene de la practica espiritual. Teniendo,  por medio de su transcendental intuición, rompiendo las trabas de las costumbres, de cierta incertidumbre que siempre mantiene todas las opciones abiertas, y de la superficialidad, tales seres que viven sus vidas dedicadas a la práctica espiritual – para si mismos y para otros. Según la tradición Pali, los seres vuelven a nacer en la Rueda no más de siete veces.

            También hay algo y es que los Dioses no poseen ningún sentido humano. Por encima nuestro mundo humano, según la tradición bíblica, existe un plano después del plano cada vez más refinados de los estados del ser humano, todos ocupados por diferentes clases de dioses. El primero de estos seis niveles, desde los seres que todavía están dominados por sutiles formas del sentido del deseo, perteneciente a la Rueda de la Vida.

            Cada Dios está encarnado dentro de finas formas psíquicas que no son perceptibles por las usuales sensaciones humanas. Hermoso y noble, ellos experimentan continuas sensaciones de placer y satisfacción. El más elevados Dios, el más refinado de sus placeres. Cada uno de los mundos del Dios es tradicionalmente es mostrado como una corte real, precedido por el rey encargado de ese reino. Aquí los dioses pasan el tiempo tranquilamente, completamente absorbidos en el gozo de la belleza.

            Porque estos dioses  viven en el mundo de las sensaciones del deseo, ellos son capaces, alguna extensión al final, interactuar con el mundo humano. Ellos les gustan visitar lugares llenos de naturaleza y son atraídos por gente que está feliz y positiva. Ellos están particularmente atraídos por gente quienes practican la espiritualidad, especialmente que la desarrolle, sobre quienes a veces están diciendo proyectando influencias benéficas.

            Todos los dioses, sin embargo, no son permanentes. Sus vidas son inmensurablemente largas, y el reino más superior de la vida más larga, pero como  todos los seres vivos los dioses morirán. Esto sucede cuando el karma hace que los dioses en primer lugar estén agotados. Ninguno de los dioses crea el mundo y ninguno de ellos precede en el indefinidamente. En el Brahmajala Sutta del Pali Digha-Nikaya el Buda trata con gentil ironía la noción del Dios creador. Hay un ser que piensa que él es el creador de todo, el Buda nos cuenta, pero él es engañado. Él  solo aparece en su reino, a través de la fuerza del karma posterior, antes de los otros seres. Y cuando ellos dan una vuelta aparecen, a través de la fuerza de sus karmas pasados, él cree que él los hizo – y así a ellos.

            Antes de que el ser humano fuera creado por un Dios como el centro del universo, el reino del Dios del Budismo es que el mundo en que vivimos es un resultado de actos hábiles del cuerpo, habla y mente. Hábiles actos tienen positivas consecuencias. Tradicionalmente hablando, todos nuestros hábiles actos crean una provisión de “méritos” los cuales en el tiempo se convierten en una consecuencia positiva. Dioses son dioses porque ellos tiene acumulado muchísimo merito.

            El merito se puede generar a través de actos hábiles, si nosotros no hemos creado un compensatorio desmerecimiento, dándole aumento en esta vida mayormente a la facilidad y al placer, o nosotros podemos experimentar en el futuro celestiales renacimientos. Pero sin embargo y cualquier cosa que experimentemos loa frutos de nuestras acciones hábiles, el disfrute y el placer que ellos nos brindan es siempre acompañado del peligro de la intoxicación. Viviendo una vida llena de placeres sensitivos, los dioses están propensos a olvidarse de ellos y ellos también pierden la vista de otros. La existencia que ellos ahora disfrutan es el resultado del pasado consciente y la ética del esfuerzo. A menos que ellos continúen haciendo un esfuerzo para preservar su conciencia y generen además karma positiva a través de actos hábiles, ellos estarán gradualmente se sumerge más bajo y bajo los niveles del ser. Eventualmente, esto es algunas veces dicho, intensamente afligido de la pérdida de sus placeres anteriores, parecido como los dioses toman el renacimiento en los infiernos.

            Como hemos hecho un progreso espiritual a través de nuestros propios esfuerzos, nosotros naturalmente vamos a la experiencia más y más llena de placer como fácil y llena de confianza. Debajo de estas circunstancias es fácil olvidar los frutos de la vida espiritual son siempre los resultados de los esfuerzos. Satisfacción comienza fácilmente, y cuando lo hacemos lentamente comienza a decaer. El reino de los dioses es un lugar de gran peligro para aspirantes espirituales. Por esa razón, el Bodhisattva Avalokiteshvara aparece en el mundo de los dioses como un Buda blanco, tocando melodías de no permanencia sobre un arpa. Solamente de esta bella forma puede el mensaje universal de no permanencia vuelve a casa de los dioses intoxicados.

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